Hay varios aspectos a tener en cuenta en el momento de iluminar una estancia, tanto a nivel doméstico como público: en primer lugar, definir la sensación que queremos obtener en cada lugar y qué función se le dará; en segundo lugar, determinar de qué color es el entorno, paredes, techo y mobiliario, para poder escoger el tipo de bombilla y tonalidad de la misma; por último, tener en cuenta las dimensiones a iluminar.
Una vez hemos aclarado todos estos puntos, podemos proceder a escoger la iluminación que más se nos adapte y sea de nuestro agrado estéticamente.
Para conseguir ambientes más acogedores en salas de estar, comedores y dormitorios, utilizaremos luz cálida. Sin embargo, en baños, cocinas, estudios, oficinas y lugares de trabajo, buscaremos un tono de luz más blanco.